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La ansiedad, como el título lo dice, lo llamo el enemigo silencioso de nuestra felicidad.

Aunque podemos decir que todos tenemos un grado de ansiedad, hay un momento en el que se vuelve un problema serio, que nos impide vivir con tranquilidad.

¿La has sentido? Seguramente sabes de lo que hablo.

Desafortuandamente no hay una barita mágica para curarla.

Tomar psicoterapia va más enfocada en encontrar las herramientas para convivir con ella, sin perder el operatividad y, por tanto, evitar que nos desborde.

De ahí que conocer los síntomas de la ansiedad es fundamental.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una manifestación esencialmente afectiva.

Se trata de una vivencia, de un estado subjetivo o de una experiencia interior, que podemos calificar de emoción.

Es un mecanismo humano de adaptación al medio y ayuda (si su intensidad no es excesiva) a superar ciertas exigencias de la vida.

En este sentido podemos considerar a la ansiedad como una defensa organizada frente a estímulos que rompen el equilibrio fisiológico y psicológico.

Cuando la ansiedad es positiva  se entronca con lo cotidiano y entra de lleno en el campo de la motivación que nos hace alcanzar nuestras metas.

La ansiedad normal y proporcionada, así como sus manifestaciones, no puede ni deben eliminarse, dado que se trata de un mecanismo funcional y adaptativo.

Como te comenté anteriormente, no se trata de eliminarla sino de aprender a vivir con ella sin dejar que nos afecte.

¿Qué tipos de ansiedad existen?

En la ansiedad primaria no existe un cuadro de síntomas que justifique el trastorno, la ansiedad es, entonces, una condición en sí misma, es decir, existe una propensión mayor en algunas personas a padecer ansiedad debido a factores de tipo genético y hereditario, que está directamente relacionada con la química de los neurotransmisores del cerebro y que se puede experimentar en varias etapas de la vida.

Esta ansiedad, sin embargo, afecta a un número muy reducido de personas.

Por el contrario, la ansiedad secundaria la padece un gran número de personas y es causada por un trastorno psicológico o  bien por una enfermedad psiquiátrica o física subyacente.

Hay que destacar el estrés como el factor más relevante en la aparición de los trastornos de ansiedad. Así, por ejemplo, un continuo exceso de ruido en nuestro ambiente de trabajo o en nuestra casa es causa de irritabilidad, falta de sueño, inquietud o desasosiego.

Los problemas familiares, como fallecimientos o separaciones favorecen la aparición de las crisis de ansiedad. Podemos asegurar, entonces, que el exceso de estrés es un mecanismo de autodestrucción.

Una vez que la ansiedad aparece tiende a mantenerse, incluso cuando las causas aparentes para ello han desaparecido. Esto es debido a que se ha adquirido el hábito de preocuparse, de esperar dificultades y de evitar situaciones difíciles.

Se crea así un círculo vicioso: como los síntomas son desagradables, la persona se vuelve más sensible y sufre con anticipación un problema que tal vez ni exista.

El cuerpo se ha habituado a estar tenso y a reaccionar con ansiedad en todo tipo de situaciones debido a la preocupación continua de que pueda pasar algo (un ataque cardiaco,  pérdida del control…), lo que provoca que los síntomas de ansiedad se agudicen.

Y así vuelta a empezar.

Ansiedad Neurótica

Ahora bien, la ansiedad neurótica es ya otra cosa y tiene otro significado que hay que situar en la órbita de las enfermedades psíquicas que provoca respuestas de evitación e inhibición, que mantiene un estado de alerta prolongado sin justificación alguna.

La ansiedad negativa se caracteriza por sentimientos de malestar, preocupación, hipervigilancia, tensión, temor, inseguridad, pérdida de control y percepción de fuertes cambios fisiológicos.

Estos cambios fisiológicos son consecuencia de la activación del sistema nervioso, del sistema endocrino y del sistema inmunológico. Por lo general sólo percibimos algunos de los desordenes persistentes que provoca esta activación desadaptativa.

La persistencia de estos cambios puede acarrear una serie de desórdenes psicofisiológicos transitorios, como dolores de cabeza, insomnio, disfunción eréctil, anorgasmia femenina, contracturas musculares, disfunciones gástricas, etc.

A nivel de nuestro sistema motor la ansiedad se manifiesta con inquietud motora, hiperactividad, movimientos repetitivos, dificultades de comunicación (a veces tartamudez), consumo de sustancias (comida, bebida, tabaco u otras drogas), llanto, tensión en la expresión facial, etc.

Es entonces cuando la ansiedad se convierte en un problema de salud.

Síntomas de la ansiedad

La ansiedad puede presentarse de forma crónica, como un rasgo de personalidad presente durante casi toda la vida del individuo (ansiedad generalizada), o en forma de episodios relativamente frecuentes de gran intensidad que constituyen las “crisis de ansiedad”, “crisis de angustia”, o “ataques de pánico”.

La diferencia, por tanto, entre el “trastorno de ansiedad generalizada” y el de “angustia o pánico” se basa en que en el primero el paciente continuamente se encuentra mal, mientras que en el trastorno de angustia, el sujeto se encuentra perfectamente bien entre las crisis.

Además, muchas personas que sufren ataques de pánico, frecuentemente desarrollan un miedo o temor progresivo a que se repitan, apareciendo entonces la llamada “ansiedad de anticipación”.

Es decir, la ansiedad se produce antes incluso de que suceda algo que la pueda producir, por eso sabemos que sin anticipación no hay ansiedad.

Algunas personas presentan problemas de ansiedad porque tienen tendencia a reaccionar exageradamente ante las dificultades. Otras se vuelven ansiosas como consecuencia de un acontecimiento especialmente desagradable o que viven como tal.

Ocurre, con frecuencia, que la aparición de un problema importante o la acumulación de pequeños problemas es el origen del trastorno.

En ocasiones, la ansiedad aparece justo cuando se ha resuelto el problema y, por tanto, cabría esperar que esa persona se encontrase mejor.

Los desórdenes de ansiedad son verdaderos, diagnosticables y tratables. Son las enfermedades mentales más comunes del mundo occidental. Podemos hablar de causas primarias y causas secundarias de la ansiedad.

Consecuencias del trastorno de ansiedad

La ansiedad no  produce lesiones en el corazón ni arroja a las personas a la locura. Sin embargo, la ansiedad sí puede generar sentimientos de infelicidad, depresión, alteraciones del sueño, deterioro de las relaciones familiares, consumo de sustancias tóxicas, entre otros desajustes psicológicos.

Por ello es muy importante aprender a controlarla.

Lo primero de todo es impedir que el trastorno de ansiedad siga creciendo y ocupando más espacio en la vida de la persona y provocando cambios bruscos de humor.

Los desórdenes de ansiedad, sin embargo, son las enfermedades que causan a la gente una sensación de miedo, de pena e inquieto sin ninguna razón evidente.

Sin tratamiento, estos desórdenes pueden reducir dramáticamente la productividad y disminuir perceptiblemente la calidad de la vida de un individuo.

Afortunadamente, hay tratamientos eficaces que pueden ayudar.

Recuerda que la psicoterapia es una alternativa para tratar la ansiedad.

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